Gestión de empleados improductivos: Perspectivas desde la alta dirección 2026


¿Qué es una buena línea base de productividad?

Una línea base de productividad es un estándar o punto de referencia que las empresas pueden utilizar para medir el desempeño de los empleados en comparación con la producción esperada. Cuando esta línea base está bien definida, ayuda a los gerentes a evaluar objetivamente la productividad individual y del equipo, determinando si se encuentra por encima o por debajo del nivel objetivo. A partir de ahí, pueden identificar cuellos de botella y encontrar formas de mejorar la situación.

Pero ¿cómo se define qué significa una buena productividad en una organización? La línea base adecuada dependerá de los objetivos específicos de la empresa, las funciones de los empleados y los estándares de la industria. No existen fórmulas universales; las líneas base de productividad deben adaptarse a cada organización.

Ejemplos de cómo se miden las líneas base de productividad en diferentes industrias

La línea base de productividad de cada industria está influenciada por sus flujos de trabajo, desafíos y objetivos específicos. Al identificar métricas propias del sector, las empresas pueden establecer expectativas realistas y mejorar continuamente su productividad.

Tecnología: Las empresas de software pueden utilizar métricas ágiles, como confirmaciones de código, incidencias resueltas o funcionalidades implementadas, para establecer estándares de productividad.

Atención médica: Los hospitales y otras instituciones sanitarias pueden centrarse en los resultados de los pacientes, midiendo el número de pacientes atendidos por hora, los procedimientos exitosos o la precisión de los diagnósticos.

Ventas: Los equipos comerciales suelen establecer objetivos basados en metas trimestrales o anuales, como el número de acuerdos cerrados, los ingresos generados o las llamadas realizadas.

Atención al cliente: Estos equipos buscan altos niveles de servicio y resoluciones rápidas mediante el seguimiento de indicadores como incidencias resueltas, tiempo de respuesta e índices de satisfacción del cliente.

Manufactura: Las fábricas de alto rendimiento establecen parámetros basados en la capacidad de la maquinaria, la eficiencia de la mano de obra y los datos de producción, como las unidades fabricadas por hora.

Consultoría: Las empresas suelen medir el rendimiento mediante las horas facturables registradas por consultor, comparándolas con los promedios del sector y los objetivos internos para garantizar la rentabilidad y la satisfacción del cliente.

Marketing: Las agencias pueden utilizar métricas como campañas completadas, clientes potenciales generados o conversiones obtenidas. Los parámetros de referencia suelen definirse a partir de datos históricos y expectativas de los clientes.

¿Cuánto le cuesta realmente la baja productividad?

La baja productividad, y la falta de compromiso que suele provocarla, tiene un coste significativo. Según McKinsey, este coste puede oscilar entre 228 y 355 millones de dólares anuales para una empresa mediana del S&P 500. Si se proyecta a cinco años, esto representa aproximadamente 1.100 millones de dólares en valor perdido.

Sin embargo, el verdadero impacto de la baja productividad se percibe en el día a día de la empresa.

Baja moral del equipo

Nada desmotiva más rápidamente a un equipo de alto rendimiento que observar cómo sus esfuerzos se ven opacados por empleados con bajo desempeño que pasan desapercibidos.

Proyectos retrasados

Cuando la productividad disminuye, los plazos comienzan a incumplirse. Como consecuencia, se pierden oportunidades de negocio importantes y se deteriora la confianza de los clientes.

Alta rotación de personal

El agotamiento laboral se propaga rápidamente cuando los empleados con mejor desempeño asumen la carga de trabajo de compañeros menos comprometidos. Esto los lleva a buscar nuevas oportunidades.

La evidencia es clara: alrededor de 3,2 millones de empleados estadounidenses renunciaron a sus puestos de trabajo en diciembre de 2024, dejando a numerosas organizaciones enfrentando una mayor carga laboral y dificultades para mantener la productividad.

Reducción de ingresos

La baja productividad suele traducirse en menos ventas, una menor calidad en el servicio y una reducción de los beneficios empresariales.

Oportunidades de innovación perdidas

Cada minuto invertido en corregir problemas derivados de la baja productividad es un minuto menos dedicado a la innovación y al crecimiento.

La solución

El coste de la baja productividad es elevado, pero la solución está al alcance de cualquier organización: expectativas claras, apoyo efectivo y una cultura laboral que empodere a los empleados en lugar de limitarlos.

Cómo identificar a los empleados improductivos

La improductividad no siempre se manifiesta de forma evidente. En muchas ocasiones aparece como un problema gradual que se vuelve imposible de ignorar con el tiempo.

Detectarla a tiempo es fundamental. Sin embargo, no se trata de buscar culpables, sino de identificar señales, profundizar en las causas y comprender el origen del problema antes de actuar.

Cuidado con la «falsa productividad»

La actividad simulada se ha convertido en una tendencia laboral ampliamente difundida en las redes sociales. Esta práctica consiste en aparentar estar más ocupado de lo que realmente se está.

Algunos ejemplos incluyen escribir de forma exageradamente ruidosa en el teclado, suspirar constantemente para transmitir estrés o caminar apresuradamente por la oficina para dar la impresión de estar ocupado.

Un estudio de Workhuman realizado entre 3.000 empleados del Reino Unido, Estados Unidos e Irlanda reveló que los directores ejecutivos de las empresas Fortune 500 consideran la baja productividad como uno de sus mayores desafíos organizacionales. Además, el 48 % de los gerentes cree que la simulación de trabajo es un problema frecuente en sus equipos.

Sin embargo, existe un dato sorprendente: los propios gerentes son más propensos a simular productividad que sus subordinados directos.

Aproximadamente el 38 % de los altos ejecutivos y el 37 % de los gerentes admiten participar en este comportamiento, frente al 32 % de los empleados que no ocupan cargos directivos. Esto demuestra que los líderes deben analizar cuidadosamente el ejemplo que están transmitiendo a sus equipos.

La coach profesional certificada Amanda Augustine explica que este fenómeno es especialmente visible entre los empleados obligados a regresar a la oficina después de periodos prolongados de trabajo remoto.

Equilibrio entre la vida laboral y personal

«Las empresas que exigen a sus empleados regresar a la oficina transmiten el mensaje de que la presencia equivale a productividad. Sin embargo, las nuevas tendencias laborales demuestran que esto no siempre es cierto. La llamada "simulación de tareas" surgió como respuesta a las políticas de retorno a la oficina y refleja la creencia de muchos jóvenes profesionales de que la presencia física no necesariamente se corresponde con los resultados o el impacto de su trabajo».

Controla los plazos incumplidos

Cuando los empleados incumplen los plazos de forma frecuente, esto suele indicar problemas más profundos, como una gestión deficiente del tiempo, falta de claridad en las tareas o desmotivación.

Desafortunadamente, solo el 34 % de las empresas logra cumplir los plazos de sus proyectos, lo que demuestra que se trata de un problema generalizado. Mantente atento a los patrones recurrentes y utiliza herramientas como Toggl Track para identificar cuellos de botella y brindar apoyo a los empleados que enfrentan dificultades.

Presta atención a la desmotivación

Los empleados desmotivados suelen pasar desapercibidos, pero las señales están presentes: escasa participación en reuniones, falta de entusiasmo y menor colaboración con el resto del equipo.

Según Gallup, solo el 23 % de la fuerza laboral mundial está comprometida con su trabajo, y la falta de compromiso le cuesta a las empresas aproximadamente 8,8 billones de dólares a nivel global. Las encuestas periódicas sobre el estado de ánimo de los empleados y las conversaciones abiertas durante las reuniones individuales pueden ayudar a los líderes a reconectar con sus equipos.

Presta atención al aumento del absentismo

Todo empleado necesita tiempo libre para descansar y recuperarse a lo largo del año. Sin embargo, el absentismo persistente puede ser una señal de alerta que indique problemas relacionados con el bienestar.

El agotamiento, la insatisfacción laboral o los problemas personales pueden influir significativamente. Controla los patrones de asistencia y ofrece apoyo cuando sea necesario para mantener a tu equipo saludable, comprometido y presente.

Detecta el descenso en la calidad del trabajo

Cuando empleados que normalmente tienen un buen desempeño comienzan a entregar trabajos de menor calidad, es momento de investigar las posibles causas.

La disminución de la calidad puede indicar agotamiento, falta de motivación o carencias en determinadas habilidades. Algunas señales comunes incluyen:

  • Aumento de errores en informes y documentos.

  • Falta de atención al detalle.

  • Tareas incompletas.

  • Disminución de la creatividad o la innovación.

  • Incumplimiento de estándares de calidad.

  • Comentarios negativos por parte de los clientes.

  • Falta de iniciativa.

Proporciona retroalimentación periódica, oportunidades de formación y expectativas claras para ayudar a los empleados a mantener un alto nivel de desempeño.

Estadísticas sobre la productividad ficticia

La productividad ficticia se ha convertido en una preocupación creciente para las organizaciones. Aunque algunos empleados parecen estar ocupados durante toda la jornada, los resultados obtenidos no siempre reflejan ese esfuerzo aparente.

Por ello, es importante evaluar la productividad basándose en resultados concretos y no únicamente en señales superficiales de actividad.

7 razones por las que el desempeño de los empleados se resiente

La baja productividad suele estar relacionada con problemas sistémicos, organizacionales o de liderazgo. Antes de concluir que un empleado simplemente está «holgazaneando», es fundamental analizar el panorama completo.

A continuación, se presentan siete razones frecuentes por las que el rendimiento de los empleados puede verse afectado y qué pueden hacer los líderes para solucionarlo.

1. Los empleados tienen demasiadas tareas innecesarias

Las tareas innecesarias son aquellas actividades que generan la apariencia de productividad, pero aportan poco o ningún valor real a los objetivos de la organización.

Los interminables intercambios de correos electrónicos, las reuniones redundantes y la introducción manual de datos son algunos ejemplos. Estas actividades consumen tiempo y energía sin generar resultados significativos.

Según diversos estudios, el 51 % de los empleados afirma que su trabajo implica «a menudo» o «siempre» tareas innecesarias. Además, el 29 % estima que estas actividades consumen al menos una cuarta parte de su semana laboral.

La situación resulta aún más preocupante si se considera que el 37 % de los trabajadores afirma que las tareas rutinarias ocupan entre el 25 % y el 50 % de su jornada laboral, mientras que el 10 % asegura que consumen más de la mitad de su tiempo.

A esto se suma que el 44 % de los empleados ha participado en proyectos que fueron abandonados sin explicación alguna, y el 54 % considera que no tiene voz para abordar estos problemas dentro de la organización.

Resumen

Las tareas innecesarias frenan la creatividad y la innovación, además de contribuir al agotamiento y la desmotivación.

Los líderes pueden revertir esta situación simplificando procesos, eliminando actividades de bajo valor y permitiendo que los empleados concentren sus esfuerzos en tareas que realmente generen impacto.

2. Los gerentes no saben cómo establecer expectativas claras

Los objetivos ambiguos y la comunicación inconsistente representan importantes obstáculos para la productividad.

Imagina un equipo de marketing que dedica semanas de trabajo a una campaña que finalmente no era prioritaria porque la dirección nunca comunicó claramente los objetivos estratégicos de la empresa.

Una forma eficaz de evitar esta situación es mediante el establecimiento de objetivos SMART: específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos definidos.

Ejemplo de un objetivo SMART

Un gerente de marketing podría establecer el siguiente objetivo:

«Incrementar la tasa de interacción en las redes sociales de la empresa en un 20 % durante los próximos seis meses mediante la publicación de cinco contenidos estratégicos por semana en LinkedIn, Instagram y X (Twitter)».

Este objetivo es:

  • Específico: se centra en la interacción en redes sociales.

  • Medible: establece un aumento del 20 %.

  • Alcanzable: es realista según los recursos disponibles.

  • Relevante: contribuye a la estrategia general de marketing.

  • Limitado en el tiempo: establece un plazo de seis meses.

Sin esta claridad, incluso los empleados más talentosos tienen dificultades para rendir al máximo nivel.

Como afirma Joel Popoff, director ejecutivo de Axwell:

«La forma más sencilla de orientar a las personas en la dirección correcta es establecer expectativas de rendimiento y métricas claras de manera semanal o mensual. Cuando participan en la definición de objetivos, se sienten empoderadas y motivadas».

3. La microgestión limita el rendimiento

La microgestión es uno de los principales enemigos de la productividad.

Este estilo de liderazgo, caracterizado por supervisar cada detalle y controlar constantemente el trabajo de los empleados, deteriora la confianza, la autonomía y la motivación.

Diversas investigaciones han demostrado que los líderes que ejercen un control excesivo terminan reduciendo la autoconfianza y la sensación de eficacia personal de sus colaboradores, generando dependencia y falta de iniciativa.

Además, los trabajadores más jóvenes valoran especialmente la autonomía. Un estudio indica que el 73 % de los millennials considera prioritario contar con la confianza de sus supervisores y tener la capacidad de tomar decisiones por sí mismos.

Nate Banks, director ejecutivo, resume esta realidad de forma clara:

«La microgestión no es lo mismo que exigir responsabilidad. Los empleados necesitan autonomía y confianza, pero también objetivos medibles, seguimiento adecuado y retroalimentación útil. Encontrar el equilibrio correcto entre independencia y orientación puede transformar a los empleados con bajo rendimiento en colaboradores altamente productivos».


4. El agotamiento laboral se extiende por todo el equipo

La Organización Mundial de la Salud clasificó el agotamiento laboral o burnout como un «fenómeno ocupacional» en 2019. Entre sus síntomas más comunes se encuentran la fatiga crónica, la falta de entusiasmo, la irritabilidad y una disminución progresiva del rendimiento.

Las largas jornadas laborales, los plazos poco realistas y la falta de apoyo por parte de la organización suelen alimentar este problema, convirtiéndolo en algo mucho más grave que una simple etapa de cansancio temporal.

Los datos recientes son preocupantes: el 48 % de los trabajadores en Australia, Canadá, Francia, Alemania, India, Japón, Reino Unido y Estados Unidos afirma sufrir agotamiento laboral. Además, este problema afecta con mayor frecuencia a las mujeres, las personas LGBTQ+, los empleados con discapacidad y los trabajadores que no desempeñan funciones de oficina, registrándose tasas de incidencia hasta un 26 % más elevadas.

Más preocupante aún es que uno de cada cuatro empleados experimenta agotamiento laboral cuatro o más veces al año.

Resumen

Abordar el agotamiento requiere cambios estructurales dentro de la organización. Esto incluye promover cargas de trabajo razonables, ofrecer apoyo en materia de salud mental, establecer plazos realistas y fomentar una comunicación abierta y transparente.

El agotamiento no es un problema que los empleados deban resolver por sí solos; es una señal clara de que algo en el entorno laboral necesita cambiar.

5. El ambiente laboral de la empresa es tóxico

Un ambiente laboral tóxico es uno de los factores que más contribuyen a la disminución de la productividad.

Diversos estudios han demostrado que los entornos tóxicos incrementan los niveles de estrés, aumentan la rotación de personal y elevan el absentismo laboral. Además, los empleados que trabajan en estas condiciones reportan menores niveles de satisfacción laboral, un deterioro de la salud mental y una reducción significativa del rendimiento.

Algunas señales de un entorno laboral tóxico incluyen:

  • Conflictos frecuentes entre compañeros.

  • Falta de apoyo por parte de la dirección.

  • Favoritismo.

  • Comunicación deficiente o poco clara.

  • Espacios de trabajo abarrotados.

  • Ausencia de áreas tranquilas para concentrarse.

  • Escasa atención al bienestar de los empleados.

Para construir una cultura organizacional más saludable, las empresas deben fomentar la comunicación abierta, fortalecer el trabajo en equipo y crear un entorno en el que las personas deseen permanecer y desarrollarse profesionalmente.

6. Los empleados no se sienten recompensados por su esfuerzo

El reconocimiento es uno de los principales motores de la motivación laboral.

Cuando los empleados sienten que sus contribuciones pasan desapercibidas, incluso los profesionales más comprometidos pueden perder el entusiasmo y disminuir su rendimiento.

De hecho, el 83,6 % de los empleados afirma que el reconocimiento influye directamente en su motivación para alcanzar el éxito en el trabajo.

Este efecto es especialmente notable entre los trabajadores más jóvenes. El 85 % de los empleados de entre 18 y 24 años afirma que sería más productivo si sus esfuerzos fueran reconocidos con mayor frecuencia.

No es necesario recurrir a grandes recompensas o incentivos costosos. Un reconocimiento durante una reunión de equipo, un mensaje de agradecimiento personalizado o la oportunidad de participar en un proyecto importante pueden generar un impacto significativo.

Las cifras lo respaldan:

  • El 77,9 % de los empleados afirma que sería más productivo si recibiera reconocimiento con frecuencia.

  • El 71 % considera que un mayor reconocimiento reduciría la probabilidad de abandonar la empresa.

  • El 98 % de los empleados que reciben reconocimiento diariamente se sienten valorados, frente a solo el 37 % de quienes lo reciben una vez al año.

7. Los empleadores no disponen de datos sobre cómo se invierte el tiempo

No se puede mejorar aquello que no se mide.

Cuando los responsables de una organización carecen de información clara sobre cómo se distribuye el tiempo de trabajo, terminan tomando decisiones basadas en suposiciones en lugar de datos objetivos.

Como resultado, los cuellos de botella permanecen ocultos, las ineficiencias pasan desapercibidas y la productividad se resiente.

Herramientas ofrecen análisis detallados sobre cómo los equipos emplean su tiempo. El objetivo no es vigilar a los empleados, sino identificar patrones que permitan optimizar los procesos.

Por ejemplo:

  • Detectar un exceso de reuniones.

  • Identificar tareas que consumen más tiempo del previsto.

  • Descubrir procesos innecesariamente complejos.

  • Redistribuir recursos de manera más eficiente.

Estos datos permiten a los líderes tomar decisiones fundamentadas y eliminar actividades que no aportan valor.

La clave para una fuerza laboral más productiva

Construir un equipo altamente productivo no depende de la suerte ni de fórmulas mágicas.

Se trata de implementar estrategias prácticas que permitan a las personas trabajar de manera más inteligente, mantenerse comprometidas y obtener mejores resultados.

A continuación, se presentan seis estrategias fundamentales para lograrlo.

1. Inspira a tu equipo

La inspiración impulsa el compromiso.

Una forma efectiva de inspirar consiste en identificar y potenciar las fortalezas individuales de cada colaborador.

La metodología de los Seis Tipos de Genio Laboral ayuda a descubrir qué motiva a cada persona, permitiendo asignar tareas alineadas con sus talentos naturales y aumentando su compromiso.

2. Garantiza la claridad de roles

La improductividad suele ser consecuencia de la confusión, no de la incompetencia.

Según Gallup, solo el 45 % de los empleados tiene una comprensión clara de lo que se espera de ellos en su puesto de trabajo.

Para lograr esta claridad:

  • Define responsabilidades específicas.

  • Establece objetivos concretos.

  • Comunica cómo cada función contribuye a la estrategia empresarial.

  • Actualiza periódicamente las descripciones de los puestos de trabajo.

3. Supervisa y optimiza los procesos

Los equipos no pueden ser productivos cuando trabajan con procesos ineficientes.

Jacob Barnes, cofundador de FlowSavvy, afirma:

«La mayoría de los problemas no están en las personas, sino en los procesos. Cuando los empleados parecen desmotivados, normalmente existe una deficiencia en el sistema que los rodea».

Los procesos excesivamente complejos, obsoletos o mal diseñados pueden ralentizar el trabajo y generar frustración.

Por ello, es recomendable:

  • Revisar periódicamente los flujos de trabajo.

  • Identificar cuellos de botella.

  • Solicitar retroalimentación al equipo.

  • Proporcionar formación cuando sea necesaria.

  • Implementar herramientas que simplifiquen las tareas.

4. Proporciona las herramientas necesarias para el éxito

Incluso los equipos más talentosos pueden fracasar si no cuentan con las herramientas adecuadas.

«Antes de etiquetar a alguien como improductivo, pregúntate si realmente le has proporcionado las herramientas necesarias para alcanzar el éxito».

Las plataformas de gestión de proyectos, las herramientas de colaboración y los sistemas de comunicación eficaces aportan estructura, claridad y responsabilidad.

Cuando las expectativas son claras y las herramientas adecuadas están disponibles, la productividad surge de forma natural.

5. Fomenta el aprendizaje continuo

El aprendizaje constante es una de las mayores ventajas competitivas de cualquier organización.

El 91 % de los profesionales de formación y desarrollo considera que el aprendizaje continuo es más importante que nunca para el éxito profesional.

Los empleados que adquieren nuevas habilidades pueden adaptarse mejor a los cambios, afrontar desafíos complejos y aportar más valor a la organización.

Por ello, las empresas deben:

  • Facilitar programas de formación.

  • Promover la actualización de conocimientos.

  • Apoyar el desarrollo profesional.

  • Crear una cultura orientada al crecimiento continuo.

6. Mantén reuniones periódicas

Las reuniones periódicas permiten detectar problemas antes de que se conviertan en crisis.

Además, crean espacios para la comunicación abierta, la retroalimentación y el acompañamiento profesional.

Jacob Barnes recomienda:

«Mantén reuniones frecuentes para comprender qué está ocurriendo realmente. Diseña planes de mejora personalizados y trabaja junto a cada empleado para establecer objetivos alcanzables».

También sugiere que los colaboradores documenten su progreso semanalmente y que se programen revisiones periódicas para evaluar avances, realizar ajustes y celebrar logros.

Mejora la productividad de tus empleados

ayuda a los equipos a comprender cómo utilizan su tiempo sin invadir su privacidad.

Los empleados mantienen el control total sobre sus datos, pudiendo compartirlos, modificarlos o eliminarlos cuando lo consideren oportuno.

La política de transparencia de la plataforma garantiza que no existan prácticas invasivas como:

  • Capturas de pantalla ocultas.

  • Monitoreo constante de la actividad.

  • Vigilancia encubierta.

En lugar de ello, ofrece herramientas diseñadas para mejorar la organización y la productividad.

Equipos de diseño

Los diseñadores pueden registrar el tiempo dedicado a la conceptualización, las revisiones y la gestión de comentarios de los clientes.

Esta información facilita una mejor planificación de futuros proyectos y permite estimar plazos con mayor precisión.

Empresas de consultoría

Los consultores pueden registrar horas facturables por cliente y generar informes detallados para elaborar facturas precisas.

Además, pueden identificar áreas más rentables y optimizar la asignación de recursos.

Equipos de marketing

Los profesionales del marketing pueden analizar el tiempo invertido en campañas, creación de contenido, informes y otras actividades.

Los datos obtenidos ayudan a priorizar iniciativas de alto impacto y a distribuir los recursos de manera más eficiente.

Conclusión

La productividad sostenible no se consigue mediante vigilancia, presión constante o microgestión.

Se construye creando claridad, proporcionando herramientas adecuadas, reconociendo los logros, fomentando el aprendizaje continuo y ofreciendo a las personas la autonomía necesaria para desempeñar su trabajo de forma eficaz.

Las organizaciones que invierten en estos aspectos no solo mejoran su productividad, sino que también fortalecen el compromiso, la innovación y la retención del talento a largo plazo.

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